Piedad Entronizada

apiedad

LAS OBRAS MÁS CURIOSAS DEL MUSEO DE ARTE SACRO

PIEDAD ENTRONIZADA. Análisis de sus fuentes iconográficas e interpretación de sus posibles significados.
El Museo de Arte Sacro es un museo iconográfico y su Colección está ordenada en forma temática. Entre sus 97 obras hispano-guaraníes algunas destacan especialmente por su complejidad iconográfica como es el caso de esta PIEDAD ENTRONIZADA, un anónimo hispano-guaraní del Siglo XVIII.
Se denomina “Piedad” a la representación del dolor de la Virgen María al sostener el cadáver de Jesucristo descendido de la cruz. La conmovedora escena se convirtió, desde el inicio del Cristianismo, en uno de los temas centrales de la religiosidad popular; dando origen a las más impresionantes obras de arte de la Historia Occidental.
Estas obras llegaron a ser conocidas en el Paraguay colonial por medio de sencillos impresos en papel y estos grabados fueron, a su vez, la fuente de inspiración para que cada artista interpretara, a su manera, el dolor de María. Como es el caso de otra encantadora versión de la Piedad que está en la misma sala y que también pertenece a la Colección del Museo.
Pero nuestra obra analizada parece algo totalmente distinto: María está cómodamente sentada y sostiene a un Cristo pequeñito.
La representación de María entronizada como “Reina de los Cielos”se inicia con el Concilio de Éfeso en el Siglo V. Las imágenes de la “Virgen en Majestad” se fueron desarrollando tanto en las Iglesias de Oriente como en el Occidente cristiano, convirtiéndose en populares imágenes de devoción, como es el caso de la Virgen de Montserrat que también pertenece al Museo.
Pero en nuestra obra analizada, María no sostiene al Niño Jesús sino que muestra, y en plano rebatido, a su hijo muerto. Por ello es posible conectarla con la iconografía de “El Trono de Misericordia” donde Cristo muerto es sostenido por la figura de Dios Padre.
Nuestro artista mestizo está lejos de toda preocupación académica, y para emitir su mensaje simbólico, fuerza todas las proporciones. Ante la muerte, el Cristo se empequeñece y la Madre se ensancha para intentar protegerlo nuevamente… en su vientre.
Por piedad, el artista hace sentar a María en lo único parecido a un trono que habíamos visto hasta entonces: Un sencillo silloncito frailero.
Nuestro artista nativo realizó una audaz síntesis de varias iconografías que expresan muy bien nuestra total desprotección frente al misterio de nuestra propia muerte.