Los determinantes de un arte mestizo

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La reinterpretación sintética en las obras del Museo de Arte Sacro Asunción, Paraguay.

Las obras hispano-guaraníes del Museo son producto de un doble proceso de asimilación simbólica y técnica: Tanto la religión cristiana como el arte barroco fueron reinterpretados desde la tradición guaraní.

El aprendizaje de las formas barrocas implicó la comprensión y apropiación de los contenidos cristianos. Mientras que algunas figuras se desarrollaron dentro del barroco otras obras respondieron ya a una lógica distinta.

Las figuras frontales y simétricas fueron preferidas por los guaraníes porque respondían mejor a su propia tradición, lineal y abstracta. Las vestiduras al viento como expresión artística no tenían demasiado sentido dentro de una cultura que carecía de ellas. Por influjo guaraní, los pliegues se aplanan y la figura se simplifica. Lo anedótico se cambia por lo esencial y las formas barrocas adquieren una cadencia mesurada más próximas a las de la naturaleza.

El movimiento de la figura barroca como expresión de lo humano se cambia por la serenidad e inmutabilidad de lo divino. El orden simétrico se fuerza hasta el límite de lo imposible, transformando los detalles naturalistas en elementos simbólicos. El pathos teatral y enfático de la figura barroca se cambia por una dulce expresión de serenidad.

La corrección anatómica o la aprobación académica nunca fueron referentes para la expresión devocional. El artista hispano-guaraní supedita todo a la máxima legibilidad: el símbolo debe ser ordenado y claro para ser comprensible. Si el barroco pretendía traer lo divino a la esfera humana, el arte hispano-guaraní volvió a poner los conceptos en su lugar.