El Arte Hispano-Guaraní a través de las obras del Museo de Arte Sacro de la Fundación Nicolás Latourrette Bo

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La Evangelización guaraní en su contexto global:

Los talleres coloniales y las obras del Museo de Arte Sacro.

Para valorar correctamente las obras del Museo de Arte Sacro, debemos conocer a quienes las hicieron y qué sentido tenían para ellos.

El Paraguay de hace cuatrocientos años atrás era algo muy distinto de lo que conocemos hoy. Españoles y guaraníes vivían en pueblos separados, diferenciándose de los criollos, de los mestizos y afrodescendientes. Sin embargo, la religión cristiana se extendía a todas las clases sociales y fue uno de los pocos lazos de unión en esta sociedad heterogénea.

Los Franciscanos llegaron en el año 1542 y evangelizaron la ciudad de Asunción y toda la comarca en torno a ella. Las misiones fundadas por ellos pronto pasaron al clero secular como tava-pueblos guaraníes y en su mayoría continúan hasta hoy como pueblos paraguayos. Los jesuitas llegaron en el año 1587 y emprendieron la evangelización primero del Chaco y luego del Paraná. Las misiones tanto franciscanas como jesuíticas fueron lugares de adoctrinamiento cristiano pero también centros de producción económica, cultural y artística. En sus talleres se producía algo muy necesario para la espiritualidad de ese tiempo: Las imágenes de culto.

Había talleres de producción en casi todos los pueblos y eran raras las imágenes traídas de Europa o de la zona andina. Las imágenes sacras estaban mucho más presentes que hoy en la vida cotidiana de la gente de la época barroca y la vida entera se organizaba en torno al calendario litúrgico que incluía fiestas religiosas de participación masiva. Ese culto público tenía también su correlato en la devoción privada y se rezaba en las casas en torno a los “nichos” familiares, estos pequeños retablos domésticos son considerados hoy también como obras de arte en sí mismos.