Esplendor del Barroco Cuzqueño

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ESPLENDOR DEL BARROCO CUZQUEÑO EN EL MUSEO DE ARTE SACRO ASUNCIÓN, PARAGUAY.

Análisis de algunas de las obras expuestas.

La muestra se realizó en el Museo de Arte Sacro en el 2015 con obras de la Colección privada de Nicolás Latourrette Bo. Analizaremos brevemente aquí algunas de las obras expuestas en este tercer y último video de esta Serie.

El Retablo de la Inmaculada es un anónimo peruano del Siglo XVIII, hecho de madera tallada y policromada con revestimiento de plata repujada. Es un pequeño retablo creado para la devoción doméstica y en el centro podemos ver la representación de María rodeada de cuatro santos. En las puertas del retablo están pintadas las encantadoras imágenes de Jesús Niño con San Juanito y cuatro arcángeles. La cubierta del retablo está enteramente realizada en plata repujada, algo muy característico en el barroco andino.

La Virgen del Rosario de Pomata es también una obra peruana del Siglo XVIII, un óleo sobre tela con brocateado –aplicaciones de oro- y marco de madera dorada. La Virgen de Pomata es la más famosa representación de María elaborada y difundida por la Escuela Cuzqueña y reproduce la imagen de culto, atesorada a orillas del lago Titicaca, que muestra a María y Jesús engalanados con espectaculares brocados, joyas y coronas de plumas.

El Nazareno es un anónimo peruano del Siglo XVIII, pintado al óleo sobre tela, con marco de madera dorada. El ecce homo, o sea la imagen de Jesús flagelado, expuesto a la multitud por Pilatos, es un tema que la Escuela Cuzqueña elaboró varias versiones y la mayoría de estos sufrientes “nazarenos” están basados en prototipos sevillanos.

La imagen más rica y curiosa de la obras expuestas fue una Trinidad isomórfica realizada en Perú en el Siglo XVIII, también pintada al óleo sobre tela con brocateado en oro y marco de madera con incrustaciones. Se muestran aquí a los tres miembros de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero representados de la misma manera: con la imagen de tres Cristos bendicientes. Este tipo de representaciones fueron consideradas heréticas y prohibidas desde el Siglo XVI, pero siguieron siendo populares y representadas en la zona andina. Una muestra más de la riqueza y singularidad del Barroco Cuzqueño.