Nuestra Señora de la Asunción

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FESTIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA Asunción – 15 de Agosto.

La tradicional fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos se inicia con la fundación de la Casa Fuerte con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción el 15 de agosto de 1537. En dicha Casa Fuerte o fortín, fue entronizada la imagen de la Inmaculada Concepción que recibió el nombre de «Nuestra Señora de la Asunción».

En 1541 Don Domingo Martínez de Irala declaró la Casa Fuerte «Ciudad de Asunción y Capital de la Provincia del Rio de la Plata», convirtiéndose en «Ciudad Madre» por haber sido centro de la conquista.

En 1547 el Papa Pablo III erigió el Obispado de la «Santísima Asunción del Paraguay», primero del Río de la Plata. Desde entonces, la Santísima Virgen de la Asunción fue considerada Patrona del Obispado que ajustaba sus límites a los de la extensa Provincia de la Plata. Desde su pequeña capilla, convertida de improviso en iglesia catedral, Nuestra Señora de la Asunción recibía el culto debido.

En 1727 los poderes públicos se ocupaban de la festividad de «Nuestra Señora de la Asunción, Patrona Titular de esta Provincia», como de una fiesta tradicional.

En 1742 llegó al Paraguay la nueva imagen, tallada en madera y adquirida en Nápoles, venerada en el Oratorio y Panteón Nacional de los Héroes, constituyéndose la misma en objeto de veneración popular. En las actas capitulares de 1769, 1770, y 1789 se da constancia de los festejos del 15 de agosto como fiesta de primera categoría.

El 15 de agosto de 1812, se enarboló por primera vez el pabellón nacional, el que, con ligeras variantes, sigue siendo el símbolo de la nación paraguaya. En 1816, el Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, ordenando los festejos de la «Asunción de Nuestra Señora, la Santa Patrona Titular de esta Provincia» lanzó un decreto para «concurrir a la Santa Iglesia Catedral a rogar por el aumento de la Religión y felicidad de la República».

En 1901 el 46º Obispo de Asunción, Monseñor Juan Sinforiano Bogarín, interpretando el sentir de su pueblo, en un expresivo mensaje imploró de Su Santidad León XIII la definición dogmática de la Asunción de la Santísima Virgen María. Reiterándolo conjuntamente con el Obispo Coadjutor Aníbal Mena Porta en 1946.

La invocación a la Santísima Virgen María de la Asunción durante la Guerra Grande y la Guerra del Chaco fue permanente, pidiendo a la madre de Dios su intercesión por todo el pueblo paraguayo.

El 15 de Agosto de 1934, durante la Guerra del Chaco, el ejército paraguayo toma el fortín boliviano «Picuiba», uno de los principales objetivos de una gran ofensiva. En homenaje, el Comando en Jefe del Ejército de Operaciones dio al fortín capturado el nombre de «Nueva Asunción».

Nuestro pueblo ha venido, pues celebrando el 15 de agosto con demostraciones cada vez mayores y más numerosas, de sencillo y puro regocijo público, alusivas a la Santísima Virgen de la Asunción y a la patria.

El 13 de julio de 1951 el Papa Pio XII respondió al pedido de la Iglesia y del gobierno Paraguayo, y por decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, declaró a la «Beatísima Virgen María de la Asunción al Cielo, principal patrona Celestial ante Dios, de toda la República del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación».

Un mes más tarde, el 6 de Agosto de 1951, el presidente Federico Chávez somete un proyecto de Ley ante la Honorable Cámara de Representantes, donde solicita la designación de Mariscala del Ejército Paraguayo como homenaje máximo a su Divina Patrona, la Santísima Virgen de la Asunción, según los preceptos de la Constitución y de las leyes que establecen el escalafón militar, en los que no se contempla el grado de Mariscala. Como respuesta, la Honorable Cámara de Representantes, por Ley 102 del 13 de agosto de 1951 confirió a la Virgen de la Asunción el grado de Mariscala de las Fuerzas Armadas.