Santa Marta

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Santa Marta de Betania era la hermana de Lázaro y discípula de Jesús, vivía en el pueblo de Betania. Ella, su hermana María y su hermano Lázaro eran amigos muy cercanos de Jesús, a quien hospedaban en su casa durante su tiempo de predicación en Judea.

Marta se presenta como ama de casa, centrada y ocupada en las labores del hogar para darle una bienvenida digna al Rey de reyes.

Ella, volvería a aparecer en el Evangelio durante el trágico evento de la muerte y resurrección de Lázaro donde, arraigada en sus creencias antiguas, creía que su hermano Lázaro resucitaría el último día, mientras que Jesús le dice que Él es la resurrección y la vida, y ella responde con una declaración de fe hermosa muy semejante a la de San Pedro: “Señor, creo que Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”.

Santa Marta es la patrona de los cocineros, mayordomos, sirvientes, amas de casa, empleados domésticos, lavanderos, posaderos y hostales

Fiesta: 29 de Julio

Martirologio romano: Memoria de Santa Marta, que en Betania, cerca de Jerusalén, le dio una digna bienvenida al Señor Jesús y que luego, en la muerte de su hermano, daría su declaración de fe al Señor: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo.”

Biografía de Santa Marta

María, Marta y Lázaro están representados por el Evangelista San Juan como una familia muy piadosa que vivía en la ciudad de Betania, pero San Lucas, da a entender que ellos vivían en Galilea; no menciona el nombre de la ciudad, pero que pudo haber sido Magdala, es por ellos que muchos concuerdan que María de Betania, la hermana de Marta, es la misma María Magdalena

Santa Marta era la hermana de María de Betania. Sabemos muy poco de ella, sólo lo que está escrito en los evangelios de Lucas y Juan.

Jesús amaba a Marta, María y Lázaro. Esta es una declaración única que se describe en el evangelio de San Juan, en la que el mismo nos habla de la especial relación que Jesús tenía con Marta, su hermana y su hermano (Cfr Juan 11,5)

Declaración de fe de Santa Marta

Uno de los episodios evangélicos donde vemos a Santa Marta, es antela tumba de su hermano Lázaro,quien, al enterarse que Jesús venía en camino, no espero que llegara, sino que alió a su encuentro, mientras que su hermana María permanecía en la casa (Cfr Jn 11,20)

En este encuentro, se efectúa un diálogo hermoso entre Jesús y Marta, lo que da como resultado que ella efectuara una declaración de fe muy parecida a la de San Pedro

“Jesús le dijo a Marta: “Tu hermano resucitará”. Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?” Ella le respondió: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo” (Juan 11,23-27)

La profesión de fe de Santa Martareviste gran importancia para los cristianos, ya que revive la esperanza y ofrece consuelo para todos nosotros en nuestro propio camino de fe y en las ocasiones en que nos enfrentamos a la muerte de nuestros seres queridos.

En este mismo hecho evangélico, también observamos que la relación de Jesús con esta familia se revela de una manera muy conmovedora e íntima.

«María llegó a donde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, preguntó: “¿Dónde lo pusieron?” Le respondieron: “Ven, Señor, y lo verás”. Y Jesús lloró” (Juan 11,32-35)

Podía notarse el gran amor que Jesús tenía por esta familia porque esta es una de las pocas ocasiones que Jesús llora ante algo que le duele mucho

Banquete preparado por Santa Marta

Sabemos también sobre Santa Marta, en otro episodio evangélico, en donde, poco tiempo después de la resurrección de Lázaro, Jesús y sus discípulos visitaría a esta familia de Betania.

Al saber que Jesús iba a visitarles, Santa Marta centró su atención en las labores de su casa y se ocupó en darle una merecida bienvenida a Rey de reyes, en prepararles comidas y que todo en su casa estuviese en orden.

Cuando llegaron a la casa de Santa Marta, Jesús y sus discípulos fueron recibidos con gran hospitalidad. A partir de este episodio, en la que Marta era la que estaba encargada de servir la mesa y atender a los huéspedes, ella es elegida como patrona de posaderos y hostales.

De las dos narraciones evangélicas sobre la vida de Santa Marta, la que más se recuerda comúnmente es la del Evangelio de Lucas, donde Marta y Jesús cruzan algunas palabras, debido a que ella, notaba que su hermana María, no le estaba ayudando con los quehaceres del casa y estaba y por el contrario, estaba sentada cómodamente a los pies del Señor. Marta dijo a Jesús

“Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude” (Lucas 10,40)

Fue en ese momento que Jesús le recordó a Santa Marta, que María había escogido “la mejor parte”, la de escuchar su Palabra con atención.

A través del tiempo, las imágenes que comenzaron a representar a Santa Marta, fueron de fuerza, sentido común, y en todas predominaba la preocupación por los demás Luego, ella se representaría como se muestra en algunas estatuas de la actualidad, erguida y llevando un cántaro de aceite, símbolo del servicio, de la hospitalidad y de la bendición.

La historia de Santa Marta nos inspira a todos por su relación amorosa con Jesús, su espíritu de acogedora hospitalidad, su coraje en medio de las dificultades y su presencia compasiva al servicio de todos.

Que podamos seguir su ejemplo de acoger al Señor que viene, y servirle con devoción y amoroso celo.